Realidad Esencial




REALIDAD ESENCIAL




Bienvenidos al blog donde investigaremos sobre la Realidad, sobre lo que realmente somos más allá de las apariencias e ilusiones, sobre la no-dualidad.

Lee las entradas con una mente abierta dejando que los contenidos te "resuenen", lo que no puedas aceptar, déjalo para más adelante. No se trata de creer nada, más bien, se trata de investigar por si mismo lo que nos apuntan los grandes maestros. La experiencia nos confirma que somos un potencial inmenso, infinito de amor, inteligencia y energía (en palabras del maestro Antonio Blay) a actualizar, a llevar a la acción…



Espero te sientas a gusto en este espacio creado con amor.

Juani


lunes, 15 de febrero de 2016

Cómo evitar la negatividad- Eckhart Tolle


¿Podría una emoción negativa contener también un mensaje importante?. Por ejemplo, si a menudo me siento deprimido, puede ser una señal de que algo anda mal en mi vida y puede forzarme a mirar mi situación vital y hacer algunos cambios. Así que necesito escuchar lo que la emoción me está diciendo y no rechazarla simplemente como negativa.

Sí, las emociones negativas recurrentes a menudo contienen un mensaje, lo mismo que las enfermedades. Pero cualquier cambio que usted haga, sea que tenga que ver con su trabajo, con sus relaciones o con lo que lo rodea, es en últimas sólo cosmético a menos que surja de un cambio en su nivel de conciencia. Y en cuanto a esto, sólo puede significar una cosa: volverse más presente. Cuando usted ha alcanzado cierto nivel de presencia, no necesita la negatividad para decirle lo que es necesario en su situación vital. Pero mientras la negatividad esté ahí, úsela. Úsela como una especie de señal que le recuerde estar más presente.

¿Cómo evitamos que surja la negatividad y cómo nos libramos de ella cuando aparece?

Como dije, evite que surja estando completamente presente. Pero no se desanime. Hay aún pocas personas en el planeta que pueden mantener un estado de presencia continua, aunque algunos están cerca de ello. Pronto, creo, habrá muchos más. Siempre que se dé cuenta de que ha surgido alguna forma de negatividad en usted, mírela no como un fracaso sino como una señal útil que le dice: “Despierta. Sal de la mente. Vive el presente”.

Hay una novela de Aldous Huxley titulada La Isla, escrita en sus últimos años, cuando se interesó mucho en las enseñanzas espirituales. Cuenta la historia de un náufrago en una isla remota separada del resto del mundo. Esta isla contiene una civilización única. Lo inusual de ella es que sus habitantes, al contrario de los del resto del mundo, son realmente cuerdos. La primera cosa que el hombre nota son unos papagayos coloridos encaramados en los árboles, que continuamente cotorrean las palabras “Atención. Aquí y Ahora. Atención. Aquí y Ahora”. Luego nos enteramos de que los isleños les han enseñado estas palabras para que les recuerden constantemente mantenerse presentes.

Así que siempre que sienta la negatividad surgiendo en usted, causada por un factor externo, por un pensamiento o por nada en particular de lo que sea consciente, véala como una voz que le dice “Atención. Aquí y Ahora. Despierta”. Incluso la más leve irritación es significativa y debe ser reconocida y observada; en caso contrario, habrá una acumulación de reacciones no observadas. Como dije antes, usted puede ser capaz de soltarla una vez se dé cuenta de que no quiere tener este campo de energía dentro de usted y de que no sirve para nada. Pero entonces asegúrese de que la suelta completamente. Si no puede hacerlo, acepte que está ahí y ponga su atención en ese sentimiento, como señalé anteriormente.

Como alternativa a abandonar una reacción negativa, puede hacerla desaparecer imaginando que usted se hace transparente a la causa externa de la reacción. Le recomiendo que practique esto al principio con cosas pequeñas, incluso triviales. Digamos que está sentado tranquilamente en casa. De repente se oye el sonido penetrante de la alarma de un auto al otro lado de la calle. Surge la irritación.

¿Qué sentido tiene la irritación?

Ninguno en absoluto. ¿Por qué la creó usted? No lo hizo, fue la mente. Fue totalmente automático, totalmente inconsciente. ¿Por qué la creó la mente? Porque tiene la creencia inconsciente de que su resistencia, que usted experimenta como negatividad o infelicidad de alguna forma, disolverá en alguna medida la condición indeseable. Esto, por supuesto, es un engaño. La resistencia que crea, la irritación o ira en este caso, es mucho más perturbadora que la causa original que está tratando de disolver.

Todo esto puede transformarse en práctica espiritual. Siéntase a sí mismo volviéndose transparente, como quien dice, sin la solidez de un cuerpo material. Ahora permita que el sonido, o lo que sea que cause la reacción negativa, pase a través de usted. Ya no golpeará una “pared” sólida dentro de usted.

Como dije, practique con cosas pequeñas primero. La alarma del auto, el perro que ladra, los niños que gritan, la congestión de tráfico. En lugar de tener un muro de resistencia dentro de usted que es golpeado constante y dolorosamente por las cosas que “no deberían estar sucediendo”, deje que todo pase a través de usted. 

Alguien le dice algo con la intención de molestarle. En lugar de tener una reacción negativa inconsciente, como ataque, defensa o repliegue, permita que pase a través de usted. No ofrezca resistencia. Es como si ya no hubiera nadie ahí que pudiera ser herido. Eso es el perdón.

En esa forma, usted se vuelve invulnerable. Usted puede decirle a esa persona de todos modos que su conducta es inaceptable, si eso es lo que escoge hacer. Pero esa persona ya no tiene el poder de controlar su estado interior. Usted está entonces en su propio poder, no en el de la otra persona, y tampoco está gobernado por su mente. 

Se trate de una alarma de auto, una persona descortés, una inundación, un terremoto o la pérdida de todas sus posesiones, el mecanismo de resistencia es el mismo.

He practicado la meditación, he ido a talleres, he leído muchos libros sobre espiritualidad, intento estar en un estado de no resistencia, pero si usted me pregunta si he encontrado paz interior verdadera y duradera, honestamente debo contestar que no. ¿Por qué no la he encontrado? ¿Qué más puedo hacer?

Yo le diría: no busque paz. No busque ningún otro estado que ese en el que se encuentra ahora; de lo contrario, establecerá un conflicto interior y una resistencia inconsciente. Perdónese a sí mismo por no estar en paz. En el momento en que usted acepte completamente su falta de paz, se transmutará en paz. Ese es el milagro de la entrega.

Usted puede haber oído la frase “ponga la otra mejilla”, que un gran maestro de la iluminación usó hace dos mil años. Estaba tratando de comunicar simbólicamente el secreto de la no resistencia y la no reacción. En esa afirmación, como en todas las otras que hizo, se refería sólo a su realidad interior, no a la conducta externa de su vida.

¿Conoce la historia de Banzan? Antes de convertirse en un gran maestro Zen, pasó muchos años en la búsqueda de la iluminación, pero esta lo eludía. Entonces un día, cuando caminaba por el mercado, oyó una conversación entre un carnicero y su cliente. “Déme el mejor trozo de carne que tenga”, decía el cliente. Y el carnicero replicó: “Todos los trozos de carne que tengo son el mejor. No hay un trozo de carne aquí que no sea el mejor”. Al oír esto, Banzán se iluminó. 

Veo que espera una explicación. Cuando usted acepta lo que Es, todo trozo de carne (todo momento) es el mejor. En eso consiste la iluminación.

                                                                              Entrevista a E. Tolle



martes, 2 de febrero de 2016

Que es vivir lúcida/despierta?


Estar lúcida es abandonar la distracción de las imágenes, percepciones de los sentidos, pensamientos, palabras, soltar las creencias, los deseos, los miedos, para conectar con el silencio lúcido, con el darme cuenta de los errores y fantasías de la mente.

Estar lúcida es soltar toda forma particular, es no necesitar que las cosas, personas, sean de una manera o de otra, es no esperar un resultado concreto, es hacerme responsable de mi vida sin culpar a los demás, ni a las circunstancias de lo que me sucede.

Estar lúcida es estar consciente de la verdad, de que todo es como es, que la felicidad no me la puede dar ni quitar nada del “exterior”, que no puedo cambiar a nadie y que todo lo que me sucede colabora a mi despertar, a mantener la lucidez, y comprender que las cosas no ocurren por azar, que todo esta perfectamente diseñado por una inteligencia superior de la cual formo parte.

Estar lúcida es liberarme del sufrimiento, aceptar que en el mundo de las formas todo es dual, esa dualidad forma parte de la vida fenoménica (la mente es la que crea esa dualidad y la proyecta en el mundo), y que soy mucho más que ella.; es desapegarme y comprender la verdad más allá que las situaciones sean favorables o desfavorables (es la mente la que las etiqueta, en sí mismas, las situaciones son neutras), comprendiendo que en todo funciona un orden superior, la inteligencia de la vida, que es la que actúa a través de todo lo que existe.

Mediante la lucidez comprendo que soy libertad, amor, paz, alegría, plenitud que no depende de las condiciones externas, soy conciencia, el Ser.

La vida es como una película y cada uno de nosotros los actores, cada cual interpreta el papel que le corresponde, la inteligencia superior “asigna” los papeles a cada personaje para que desarrolle su argumento, pero sin confundir que solo estamos interpretando un papel, que no somos el personaje, que somos el actor, el ser, que mi identidad está más allá de los sentidos, de las proyecciones, de lo que sucede en el existir.

Todo lo que me sucede es para ver, descubrir y comprender, todo es adecuado, más allá del “bien” y del “mal”, y todo me abre cada vez más a la lucidez, el despertar de la conciencia...
                                                                                                                   Juani


jueves, 28 de enero de 2016

Ser consciente de Si mismo




Cuando la persona aprende a vivir sintiéndose a sí misma, siendo consciente de sí misma en todo momento, se da cuenta que hay algo en sí misma que es aparte de las cosas que hace o dice, aparte de lo que piensa y de lo que le ocurre por dentro.
 Se da cuenta que él es en todo momento, haga esto o lo otro, haga algo o no haga nada. Esto da a uno una noción directa, una experiencia inmediata de independencia respecto a las cosas que ocurren. Esto, curiosamente, hay pocas personas que lo experimenten espontáneamente.

 Uno suele estar tan estrechamente conectado con su acontecer interior o exterior que en cada momento se cree ser aquello que le ocurre, y por eso si lo que le ocurre es desagradable, la persona se vive a sí misma negativamente, y si lo que le ocurre es agradable, positivamente.
En realidad no debiera ser así.
La persona es siempre algo intrínseco, algo positivo, con total independencia de que le ocurran cosas agradables o desagradables. Es decir, hay que aprender a cultivar esta vivencia más central de yo, cómo espectador, en todo momento. Cultivándola en todo momento se descubre que hay una constante, lo mismo si ocurren cosas agradables como desagradables. Esa constante que hay detrás de las variaciones nos conduce hasta una evidencia nueva, una evidencia interior de independencia respecto a las diversas cosas y circunstancias. Se ve que hay un factor común, una identidad de uno consigo mismo más allá de todos los cambios. Esto es lo que da una sensación de verdadera independencia y de libertad interior. Uno se emancipa. Las cosas ya no le afectan como antes, a pesar de que puede manejarlas mejor que antes, porque al no confundirse con las cosas aprende a valorarlas sin tendenciosidad. De este modo adquiere una visión más correcta de las personas, una valoración más justa de las situaciones y, por lo tanto, su capacidad de juicio y de decisión gana también en calidad.

Al mismo tiempo este vivir conectado con sus cualidades interiores, con las nociones básicas de realidad, de energía, de discernimiento, hace que estas mismas cualidades, que están dentro de un modo potencial, se vayan desarrollando y manifestando con mayor celeridad.
Esto proporciona a la persona una gran fuerza y solidez interior. Su núcleo central, el núcleo del yo-experiencia, se va consolidando de una manera extraordinaria. Esto conduce directamente a ese estado de fortaleza, de estabilidad y de maduración que en el fondo todos están buscando a través de una cosa u otra.
                      

Algunas personas piensan que este vivir centrado en sí mismo puede conducirles a una indiferencia o apatía por todo lo externo.
Confunden la independencia interior con la indiferencia o frialdad. Piensan erróneamente que si no se identifican con lo que ocurre, personas o acontecimientos que rodean su vida, no pueden sentir su impacto.
 Y es que uno sin darse cuenta tiende a interpretar el estado de no identificación con el estado de aislamiento interior en que uno se cierra a la impresión de lo externo y lo mira todo solamente desde fuera; y no es esto.
Cuando uno aprende a estar centrado uno puede abrirse totalmente a1 impacto, a la impresión, y uno tiene mucha mayor sensibilidad que antes, mejor dicho, tiene la misma, pero dispone de ella del todo, cosa que antes no ocurría porque siempre había una actitud de rigidez como autoprotección.
En el momento en que uno se siente seguro, fuerte, ya no tiene necesidad de protegerse, porque no se: siente amenazado, y entonces es cuando puede aceptar lo que venga. Pero si yo no me siento yo en mí mismo y tan sólo me apoyo en unas impresiones, o en unos estados de ánimo, forzosamente he de retener estas impresiones, o buscar otras que sean más positivas y agradables para mí, a fin de sentirme artificialmente más fuerte.

Por eso el lograr esta actitud de atención central, se traduce en una libertad y en un aumento de poder interior. Uno dispone de sí mismo, dispone de su sensibilidad, puede abrirse. No queda impresionado ni por las ideas, ni por las emociones; uno percibe las propias emociones pero las percibe como algo exterior al yo. Sin embargo las vive y las siente del todo; no es un simple mirarlas con un juicio crítico, como hace la persona que está normalmente cerrada, y como se suele hacer siempre y a diario. Se trata de ser yo del todo, sintiendo el yo como centro de este todo. Y entonces que este yo se abra a la experiencia; y esta experiencia no modificará para nada al yo, sino simplemente ensanchará su campo de vivencia, su campo experimental, pero sin hacerle perder en modo alguno esta cohesión, esta axialidad, esta independencia básica que le caracteriza. En consecuencia, uno disfruta mucho más que antes.


Y de la misma manera, uno aprende también a expresarse con más naturalidad, con más libertad que antes, porque antes uno tenía que estar siempre calculando lo que decía y cómo lo decía, si representaba un riesgo para la propia seguridad social, o la idea que los demás se formaban de uno mismo, la opinión, la crítica, etc.
 Pero cuando uno vive centrado, ciertamente toma en cuenta el problema de la crítica, porque es un hecho real, pero no depende interiormente de él y, por lo tanto, puede expresarse con toda la libertad, aunque de hecho utiliza esta libertad justo en la medida que lo juzga prudente en cada situación.

Entonces se produce un modo nuevo de poder vivenciar las cosas y en verdad se disfruta mucho más que antes. Se parece un poco a lo que experimenta un buen actor cuando ha de vivir un papel y este papel lo puede vivir muy conscientemente.
El actor disfruta enormemente al representar aquel papel y al expresar aquellos sentimientos que trata de vivir. Pero en la medida que él se mantiene consciente, él se siente independiente de aquello que expresa, sin dejar por eso de sentirlo. O sea, cuanto más capaz es de sentirlo y al mismo tiempo de mantenerse él mismo centrado, consciente, más aumenta su capacidad de disfrute; juega mejor porque juega más todo él. Y exactamente igual ocurre en la receptividad: uno participa más plenamente en lo que ve.
                                                                                             


                                                           Relajación y Energía - Antonio Blay

lunes, 18 de enero de 2016

Ya Eres


No busques mas afuera lo que ya tienes dentro
Hay el universo dentro de ti
Sólo falta que te des cuenta…
Que retires el velo ilusorio
que hace que te sientas separado….

Plenitud interior,
De donde todo está surgiendo…
Nada que hacer…
Todo sucede por sí mismo….
Se expresa…
Allí no hay separación…
Vacío lleno…
Espaciosidad…
Amor…

Deja de buscar…
Sólo aquiétate en silencio interno
Deja pasar toda esa maraña de pensamientos
que te dicen quién eres, qué eres, como debes ser….
Suelta esa programación…
Despierta!....date cuenta de quien eres….más allá del cuerpo físico…
más allá de la mente pensante….más allá….espacio infinito vivo, vibrante… pura energía, potencialidad……

Despierta hermano!...ahora…no postergues para el “mañana”…
Si te animas, puedes despertar ahora….
Respira…y deja pasar todas las historias de tu mente, observa que queda…….Despierta….
Y aunque el velo te vuelva a nublar, regresa a donde ya eres….
Sólo hace falta un momento, un instante y te das cuenta, estás ahí, en tu Centro, donde siempre has estado…
                                                                                  Juani




domingo, 17 de enero de 2016

La Atención Plena - Mindfulness


Es la esencia de la meditación, la atención plena es prestar atención al momento presente sin juzgar. Esta atención logra que desarrollemos una mayor consciencia, claridad y aceptación de la realidad del momento presente. Nos permite despertar al darnos cuenta que nuestra vida sólo se despliega momento a momento.

  Si en la mayoría de estos momentos, no estamos plenamente presentes, nos perdemos muchas experiencias valiosas que nos dan la posibilidad de crecer y transformarnos. Al no estar presentes en el ahora, en lo que está aconteciendo, nuestros comportamientos, acciones se tornan repetitivas, inconscientes y automáticas, motivadas por temores, miedos profundamente arraigados en nuestro subconsciente. Estos, temores, si no nos ocupamos de ellos, tienden a acentuarse con el tiempo, haciéndonos sentir una sensación de estancamiento y de estar desconectados.

  La atención plena nos da la oportunidad de reunir las energías dispersas, se trata de una manera sencilla pero muy efectiva de ayudarnos a salir de ese estancamiento, conectar con nuestra sabiduría interna y recuperar nuestra vitalidad, la creatividad, haciéndonos responsables de la calidad y de la dirección de nuestra propia vida, de nuestra relación con nosotros mismos, con el trabajo, la familia, y con todo el mundo.

  Y es que en general, no se está consciente del modo de funcionar de la mente, automático y condicionado, la mente constantemente está asaltada por pensamientos del pasado, de lo que ocurrió, y por pensamientos del futuro, imaginación de algo que no llega, que es incierto, y esto ocurre porque sentimos que en el presente nos falta algo, nos sentimos incompletos, en el presente y entonces proyectamos, imaginamos lo que en el futuro nos traerá la felicidad, la plenitud, pero ese futuro nunca llega, no podemos vivir de imaginaciones, sólo tenemos el presente, cuando llegue ese momento futuro, será también presente, sólo podemos vivir en presente, como dice J. Lennon: “La vida es lo que te ocurre cuando estas haciendo otras cosas”, y por esa dinámica de la mente, se nos escapa la única oportunidad de estar en presente, de vivir realmente.

  Mediante la práctica de la atención plena, volvemos a situarnos en el presente, y al aceptar lo que hay, si pretender que sea de otra manera, aparece una plenitud interna, y no necesitamos buscar en un futuro incierto algo que nos de felicidad.

  Cuando practicamos la atención plena, nos abrimos a esta experiencia, sin dejarnos atrapar por lo que nos agrada o nos desagrada, ni por nuestras opiniones y prejuicios de cómo deberían ser las cosas, por nuestras expectativas y proyecciones, se nos abren nuevas posibilidades y nos liberamos de la fuerza del hábito y la inconsciencia, nos tornamos más conscientes, con lo cual podemos responder de una manera que ya no es mecánica, sino con plena consciencia.

  J. Kabat Zinn define a la atención plena como “el arte de vivir de forma consciente”, se trata de una forma simple, práctica de estar más en contacto con la plenitud de nuestro ser por medio de un proceso sistemático de auto-observación, de autoindagación y de acción atenta, que se caracteriza por la amabilidad, la capacidad de apreciar, ser compasivo y por ser una fuente de nutrición, según el propio J.Kabat Zinn, dice que se la podría llamar “corazón pleno”.

  Cuando nuestras acciones no las llevamos de manera consciente, cuando actuamos llevados por impulsos y pensamientos que circulan incesantemente por nuestra mente, tenemos muy poco espacio para experimentar el silencio interno, para simplemente ser, sin estar yendo de un lado a otro, realizando cosas continuamente…quedando atrapados en esa corriente que acaba inundando nuestras vidas conduciéndonos a lugares donde quizá no deseábamos ir o a los que no sabíamos que llegaríamos, viviendo en constante estrés….

  Al meditar, aprendemos a salirnos de esa corriente, podemos compararla con un río y sentarnos en su orilla, y utilizar toda esa energía que desperdiciamos por aquel actuar errático, impulsivo, que nos domina, para que nos sirva de guía.

  Hay que tener en cuenta que la aceptación del momento presente, no quiere decir que hay que resignarse ante lo que está ocurriendo, sólo significa reconocer de forma clara "que lo que está sucediendo, esta sucediendo". La aceptación no nos indica qué hacer. Lo que hagamos a continuación, será lo que elijamos hacer y surgirá de nuestra comprensión del momento presente, aceptación es reconocer profundamente que "esto es lo que hay", lo acepto y luego desde mi discernimiento,mi comprensión del momento presente, decido qué hacer. 
  Si en vez de aceptar, me resisto a la situación, agrego un sufrimiento añadido y pierdo gran cantidad de energía inútilmente, que es lo que se suele hacer inconscientemente cuando la situación nos desagrada o no se ajusta a nuestras expectativas.

  La atención plena, si bien es simple, no es fácil, requiere un adiestramiento, una práctica, un esfuerzo al principio para cultivar esa capacidad de estar en el momento presente.

  Le preguntan a Nisargadatta Maharaj (libro “yo soy eso”):

-¿Cómo puedo solucionar un problema que está completamente por debajo del nivel de mi consciencia?

-Nisargadatta: Siendo tú mismo….observándote durante tu vida cotidiana con un interés despierto, con la intención de comprender más que de juzgar, aceptando plenamente lo que emerja, sea lo que sea, por el mero hecho de que ya está ahí; de este modo, fomentas que lo profundo emerja a la superficie y enriquezca tu vida y tu consciencia con sus energías hasta el momento cautivas.

  Este es el gran trabajo de la consciencia: elimina obstáculos y libera energías por medio de la comprensión de la naturaleza de la vida y la mente. La inteligencia es la puerta de acceso a la libertad y la atención despierta es la madre de la inteligencia.


Pregúntate ahora mismo:

¿Estoy despierto/a? ¿Dónde se encuentra mi mente en este preciso momento?

  Una manera simple de comenzar a practicar la atención plena es por medio de nuestra respiración. Intenta estar atento a la respiración cuando inhalas- cuando el aire entra en tu cuerpo - y estar atento a cuando exhalas-el aire que sale de tu cuerpo-, manteniendo la mente abierta, libre, en este instante, durante sólo esta respiración, suelta en este momento las ideas de querer llegar a alguna parte, o el deseo que suceda algo, deja que los pensamientos se deslicen mirándolos sin aferrarte a ellos, dejándolos pasar, sin pretender que no estén,....regresa de manera simple una y otra vez a la respiración cuando te des cuenta que la mente se ha distraído. Se trata de práctica, práctica, práctica. Luego puedes llevar esa atención a lo que estás haciendo en distintos momentos del día. 
                                                                                                                   Juani

martes, 22 de diciembre de 2015

Estoy Aqui


Estoy aquí

¿Me necesitas? Estoy aquí.
No puedes verme, y sin embargo
soy la luz por la cual ves.

No puedes sentirme, y sin embargo
soy el poder que trabaja en tus manos.

Estoy trabajando, aunque tu no
reconozcas mis obras.

No soy extrañas visiones.
No soy misterios.
Sólo en la quietud absoluta
mas allá del ser puedes conocerme como soy.

Y sin embargo, estoy aquí
y sin embargo escucho
y sin embargo respondo.

Cuando me necesitas estoy aquí.
Aun si me niegas, estoy aquí.
Aun cuanto te sientas completamente solo, estoy aquí.
Aun en tus miedos y en tu dolor, estoy aquí.

Estoy aquí cuando rezas y cuando no rezas.
Estoy en ti y tu estás en mí.

Solo en tu mente puedes sentirte separado de mí.
Porque solo en tu mente están las tinieblas de lo tuyo y lo mío.
Y aun así, solo con tu mente puedes conocerme y experimentarme.

Vacía tu corazón de temores vacíos.

Sólo en Mí el mundo tiene sentido.
Sólo en Mí, el mundo toma su forma.

Soy la ley sobre la cual el movimiento de las estrellas
y el crecimiento de las células están fundados.

Soy el amor por el cual la ley se cumple.
Soy la seguridad.
Soy la paz.
Soy la Unidad.
Soy el amor al cual te puedes aferrar.
YO SOY

Aunque tu falles al encontrarme
Yo a ti no te fallaré.

Aunque tu fé en mi sea inestable
La mía en ti es inconmovible.

Porque te conozco.
Porque te amo.
Amado mío, estoy aquí.

Dillet Freeman.

sábado, 17 de octubre de 2015

Mi verdadera Identidad


Toda nuestra vida, toda, es constantemente un proceso de actualización de un potencial. Toda nuestra vida, sea desde el punto de vista físico, afectivo, mental, desde el punto de vista que sea, es una constante respuesta a estímulos internos o externos; y es mediante estas respuestas -sean de tipo energético, de tipo mental o de tipo afectivo-, que se va estructurando nuestra personalidad.

No hay nada absolutamente que nosotros podamos vivir, que no sea una actualización de un potencial interior. Yo no adquiero nada en sí del exterior sino que respondo al exterior y esta capacidad de respuesta es exactamente lo que constituye mi desarrollo.

Por lo tanto, si esto ocurre así en todos los aspectos de mi existencia, si toda mi vida es un constante proceso de actualización, eso quiere decir que yo ahora, de algún modo, ya soy todo lo que puedo llegar a actualizar. O sea, que si yo me imagino todo lo que yo podría llegar a actualizar, suponiendo unas condiciones determinadas, ideales, óptimas, favorables -lo que yo podría llegar a desarrollar como inteligencia, como felicidad, como conciencia de realidad, de plenitud-, todo esto me está dando indicios de eso que soy en ese centro de mi propia potencialidad.

Esa potencialidad, de donde surgen todas mis respuestas, no es algo alejado de la realidad.

A esa potencialidad, la llamo precisamente potencialidad sólo porque lo miro desde mi percepción física, o mi experiencia sensorial, ya que esta potencialidad, en su propio nivel, es mi realidad; y es en este plano de la experiencia concreta que se va manifestando como mi realidad personal en el tiempo y en el espacio. Pero todo lo que yo voy siendo y lo que pueda llegar a ser en este proceso de devenir, todo eso es la actualización en el tiempo, en lo fenoménico, de algo que yo ya soy en un nivel o en un punto más central. Y ese nivel o punto central es lo que realmente soy. Y además, lo soy constantemente, es mi identidad, es lo que soy en mí mismo; y lo que yo voy actualizando son modos de ser de ese Ser total.

El hecho es que, lo mismo si lo miramos desde el punto de vista de una realidad suprema -que podemos llamar Dios o el nombre que queramos-, como del punto de vista de una simple experiencia de nuestra propia vida concreta, vamos a parar a lo mismo: yo, mi verdadera identidad no es eso que aparece en mi conciencia actual, sino que mi verdadera identidad es lo que hace que yo sea yo. Es esa continuidad de identidad que yo tengo, es ahí donde soy toda mi capacidad de ser. Ese nivel central es mi verdadera identidad, de él surge mi noción de yo.

Como yo hasta ahora sólo he desarrollado una conciencia muy periférica, muy externa, y como además, toda la educación y la sociedad me están obligando a vivir en este nivel externo, yo he aprendido a aceptar que yo sólo soy ese modo de ser. Lo que yo soy en esa realidad central, es algo que lo soy ahora, es algo que lo soy en todo momento y que lo soy del todo.

Mi único problema es que yo vivo creyendo que soy otra cosa, porque durante toda mi vida he sido educado, mentalizado, he recibido una suma de sugestiones, constantemente, para que yo acepte mi realidad sólo como un modo particular de ser; porque los demás viven así, porque me enseñan a vivir así y porque se molestan conmigo y me rechazan si yo no vivo con esta misma escala de valores.

Todo lo que yo puedo llegar a vivir en el tiempo a través de un desarrollo, es lo que ya soy en un centro. El tiempo no añade nada a lo que soy. El tiempo es sólo un despliegue progresivo de esta identidad que soy. Por lo tanto, todo lo que yo pueda llegar a vivir con el tiempo, a través del tiempo, lo puedo vivir ahora en la medida en que yo me sitúe en este mismo nivel de profundidad donde está. O sea que el desarrollo en el tiempo es equivalente a mi profundidad actual ya que yo soy en todo momento esta realidad donde existe toda la plenitud.

Si yo ya soy eso ¿por qué no lo vivo? Porque estoy sugestionado para vivir creyendo ser otra cosa. Pero es que además hay otro hecho muy curioso: y es que esa realidad central que soy, lo que es mi verdadera realidad es, además, plenamente consciente, ya que esa realidad es básicamente conciencia, lucidez. Es inconcebible una realidad de la inteligencia que sea inconsciente. Si eso es algo, es pura conciencia, es lucidez. Eso es lo que somos: plenitud, conciencia y pura lucidez. Y ahí está la maravilla, que nosotros estamos viviendo como si esto no existiera. Podríamos decir que nosotros somos esa plenitud consciente, de la cual somos inconscientes.

Esta plenitud y esta conciencia ya están dentro; ya la soy, no es que sea algo distinto a mí; es lo que siempre he sido.

El problema es: ¿en qué medida yo soy capaz de reconocer-me? ¿En qué medida vivo instalado en mi centro de ideas, de esquemas mentales, con sus separaciones, con sus dualidades, con sus contradicciones y sus tensiones? ¿En qué medida yo soy capaz de poder situarme en ese centro donde yo ya soy esa totalidad?
                                                                                                  Antonio Blay