Realidad Esencial




REALIDAD ESENCIAL




Bienvenidos al blog donde investigaremos sobre la Realidad, sobre lo que realmente somos más allá de las apariencias e ilusiones, sobre la no-dualidad.

Lee las entradas con una mente abierta dejando que los contenidos te "resuenen", lo que no puedas aceptar, déjalo para más adelante. No se trata de creer nada, más bien, se trata de investigar por si mismo lo que nos apuntan los grandes maestros. La experiencia nos confirma que somos un potencial inmenso, infinito de amor, inteligencia y energía (en palabras del maestro Antonio Blay) a actualizar, a llevar a la acción…



Espero te sientas a gusto en este espacio creado con amor.

Juani


miércoles, 18 de febrero de 2026

La auténtica compasión



Cuando nos abrimos a la experiencia de la vida tal cual es, solemos descubrir que no cuadra con lo que esperamos de ella. 
Tal vez seamos nosotros los que no cuadremos con esa imagen, quizás las personas a las que amamos no satisfagan nuestros ideales o nos desalentemos o incluso nos asustemos ante el estado del mundo.
En cualquiera de los casos, el hecho es que la realidad rompe de continuo nuestro corazón porque no se acomoda a cómo nos gustaría que fuese.

La cualidad que acompaña a «abrir nuestro corazón roto» es ciertamente agridulce. Por una parte, la realidad nunca se acomoda a nuestras esperanzas (éste es el lado amargo) y, por la otra, esa conmoción nos permite descubrir la ternura hacia nosotros y hacia los demás, y la frágil belleza de la vida en su conjunto. Este es el origen de la compasión hacia las dificultades que la vida nos depara a nosotros mismos y a los demás.

Las dificultades que nos vemos obligados a afrontar también representan una extraordinaria oportunidad para practicar la presencia incondicional.
Lo que resulta más especialmente útil de esta práctica, es el reconocimiento de que nuestra experiencia no es tan firme como creemos. 
En realidad, nada es lo que creemos que es. Esto es algo que la meditación nos ayuda a reconocer permitiéndonos advertir los huecos o espacios abiertos de nuestra experiencia de los que emerge la verdadera claridad y la verdadera sabiduría.

Cuando asumimos este enfoque, las viejas heridas del pasado pueden revelarnos la presencia de un tesoro oculto. Ahí donde nos habíamos contraído o alejado de nuestra experiencia podemos descubrir entonces cualidades genuinas de nuestro ser que han permanecido ocultas durante mucho tiempo.
En los rincones más dolorosos de nuestra experiencia siempre se oculta algo vivo y dispuesto a emerger. Es por esto por lo que el hecho de aprender a abrirnos, ver, sentir, abrazar y descubrir la verdad que se oculta en el interior de cualquier sufrimiento o problema que se nos presente, puede ayudarnos a profundizar en la cualidad de nuestra presencia, que es nuestra curación.


Cuando alejamos el miedo de nuestra conciencia, lo estancamos en nuestro cuerpo y sólo se manifiesta como una ansiedad, una tensión, una preocupación o una inseguridad profunda.
Cuando finalmente prestamos una atención plena al miedo, sintiéndolo y abriéndonos a él, nuestro ser superior establece contacto, tal vez por vez primera, con el miedo, en cuyo caso empieza a debilitarse ya que, en la presencia amable e incondicional, no puede seguir contraído. Y, cuando el miedo comienza a debilitarse, podemos a acceder a la compasión, el verdadero antídoto del miedo.

Obviamente, cuanto más profundas y antiguas sean las pautas con las que nos encontremos, más veces deberemos trabajar con ellas antes de que puedan relajarse y transformarse.
Cuando un niño sufre, lo que necesita no son tanto palabras de consuelo o tiritas como esta clase de presencia. El niño debe saber realmente que estamos acompañándole. Y esto es también lo que necesitan heridas más profundas, que permanezcamos con ellas. En modo alguno sirve decir: «las cosas van cada día un poco mejor».

La presencia plena de nuestro ser es curativa en y por si misma.
Tratar de corregir un problema sin estar completamente presente es como utilizar la medicación para crear un estado de salud porque, si bien es cierto que los fármacos pueden aliviar los síntomas, la mera liberación de los síntomas no produce la salud.
Lo que mantiene sano al organismo es el sistema inmunológico y los recursos vitales del cuerpo. Si éstos no se activan poco importa el alivio de los síntomas. Es por esto por lo que, si bien ciertas tecnologías terapéuticas pueden aliviar los síntomas, no alientan, sin embargo, la auténtica curación.

Los «apaños» no promueven la auténtica curación, porque nos mantienen atrapados en la misma actitud mental «fija» -de querer que nuestra experiencia sea distinta a lo que es que originalmente creó el problema.
Nuestros recursos curativos naturales sólo se movilizan cuando vemos y sentimos la verdad, el sufrimiento que nos causamos a nosotros mismos y a los demás rechazando nuestra experiencia y desconectándonos así de nuestra capacidad de permanecer completamente presentes.

Cuando reconocemos esto, el malestar empieza a convertirse en sufrimiento consciente y, cuando tal cosa ocurre, empieza a despertar nuestro deseo y nuestra voluntad de vivir de un modo nuevo.



domingo, 15 de febrero de 2026

La práctica de ser consciente


Si no somos plenamente conscientes, no podemos ser felices ni estar en paz. Esta práctica nos recuerda que debemos volver al momento presente. Todo cuanto buscamos lo tenemos ya aquí mismo en el momento presente.
Si nos permitimos estar en el momento presente, podremos sentir cosas maravillosas. De lo contrario, seguiremos luchando en nuestro interior. El ser plenamente conscientes nos ayuda a ser más felices y a ver la belleza de las cosas con más profundidad.

Cuando contemplas la luna llena siendo consciente de ella, es mucho más bella. Cuando abrazas a una persona siendo consciente de ella, se vuelve más real y dulce. Al inspirar, está viva. Ahora se encuentra entre mis brazos, al espirar, soy muy feliz. Si no eres consciente, no estás vivo de verdad, pero cuando lo eres, todo cuanto haces se vuelve más brillante, más bello.
Cuando contemplas una flor siendo consciente de ella, la flor te revela profundamente su belleza.

La práctica de ser consciente consiste en ser feliz y en disfrutar de lo que los momentos de la vida te ofrecen, incluyendo las cosas maravillosas que hay dentro de ti -los ojos, el corazón, los pulmones-, y fuera de ti -el sol, las personas, los pájaros, los árboles, al ser consciente descubrirás que tienes más razones para ser feliz de las que creías.

Esta práctica también te ayudará a curar el dolor. Cuando el dolor entra en contacto con tu estado de ser consciente, empieza a desaparecer poco a poco. Si estás sufriendo sin darte cuenta, el dolor que sientes seguirá en ti durante mucho tiempo. Pero cuando lo reconoces y lo rodeas con los brazos de tu plena consciencia, empieza a transformarse.

Cuando estés sufriendo, abraza tiernamente tu dolor con tu plena consciencia, al igual que una madre que toma en sus brazos a su bebé cuando llora para tranquilizarlo. Si abrazas de ese modo tu dolor, se transformará. Cuando un bebé llora, hay que ocuparse de él, y con tu dolor tienes que hacer lo mismo.

Al despuntar el alba las flores están cerradas, pero a medida que el sol va saliendo, las diminutas partículas de los rayos solares penetran en ellas y al cabo de poco ya ves la transformación que tiene lugar. Cada flor se abre revelándose al sol. Con nuestro sufrimiento ocurre lo mismo, si lo exponemos a la luz del ser conscientes, cambiará.

Thich Nhat Hanh


martes, 10 de febrero de 2026

Meditación: abriéndose como una flor



Abriéndose como una flor, fresco como el rocío
Para ser felices necesitamos una cierta cantidad de frescura. Nuestra frescura puede hacer felices a los otros. Somos verdaderas flores en el jardín de la humanidad.
Solo tenemos que mirar a un niño que juega o sueña y veremos con claridad que es una flor. Su rostro es una flor; su mano es una flor; su pie, sus labios son flores. Nosotros también somos flores, como él; pero tal vez hayamos permitido que las penalidades de la vida nos lastren y hayamos perdido nuestra frescura.

Nguyen Binh, un sabio vietnamita del siglo XVI, escribió:
No más llanto, no más queja, éste es el último poema desolado. Cuando dejes de quejarte, tu alma se refrescará.
Cuando dejes de llorar, tus ojos se iluminarán.

Por favor, respira, relaja tu cuerpo y concédete una sonrisa. Las arrugas de preocupación de tu rostro se suavizan y el gesto de tus labios te devuelve la plenitud. A lo largo de los siglos, los escultores se han esforzado en tallar una fresca sonrisa de compasión en el rostro de las estatuas de Buda.
En tu propia cara hay docenas de músculos y, cada vez que te preocupas, te azoras, te irritas, esos músculos se tensan o se retuercen; los demás lo verán y tal vez se desalienten.

Al inspirar, aporta una conciencia sin juicio a esas tensiones y al espirar relájalas un poco y sonríe. Si persistes, las tensiones se disolverán en el flujo y reflujo de tu respiración, y serás capaz de restaurar la frescura de la flor humana que está siempre ahí, disponible, dentro de ti.

Calmar, relajar y refrescar: ésas son las prácticas de la «interrupción» en la meditación zen.

Al inspirar, me veo a mí mismo como una flor. Al espirar, me siento fresco. 

Thich Nhat Hanh


lunes, 9 de febrero de 2026

Tu Verdadera Identidad


Cuando uno despierta a lo que es su verdadera identidad, su verdadera naturaleza, se abren múltiples posibilidades:

- Desde esta dimensión, se experimenta el dolor, pero no el sufrimiento. Hay dolor cuando hay una pérdida, pero no se piensa reiteradamente en una cosa hasta que le arruina a uno la vida.

- Hay un desapego emocional que significa lo siguiente: uno puede experimentar la emoción, pero sin quedar atrapado en ella.

- Hay una percepción diferente de la realidad y se ven muchas cosas que antes no se veían y se oyen cosas que antes no se podían oír.

- Se ve la profunda interconexión de todo con todo y desaparece la ilusión de separación. De alguna manera descubro que el daño que hago a otros se vuelve contra mí, y que el daño que hago a la Tierra, me lo estoy haciendo a mí mismo.

- Se da un paso más allá de lo que Einstein mostró. En la nueva Tierra desaparece la ilusión del tiempo y sólo existe un presente continuo, sólo está el aquí y ahora.

- Existe una sensación de paz y de serenidad imperturbable, incluso cuando en el plano de la identidad se estén experimentando unas circunstancias muy duras.

- Existe libertad de elegir, porque uno ha trascendido sus hábitos, sus reacciones automáticas, sus automatismos, sus patrones habituales de respuesta.

- Se tiene la claridad para comprender el sufrimiento que acarrea vivir atrapado en el plano de la identidad y, por eso, existe no sólo una profunda compasión, es decir, una comprensión del sufrimiento de los demás y del origen de su conducta, sino que se alcanza una capacidad de perdón que no se puede lograr desde el plano de la identidad.

- No existe lenguaje. Es por eso que los que han experimentado destellos de esta nueva Tierra o viven de forma habitual en ella, pueden orientar, explicar y describir, pero no pueden transmitir por medio del lenguaje la experiencia de estar allí.

- Se experimenta el amor incondicional, porque desde este ángulo sólo se percibe la belleza en los otros, aunque se comprenda que en el plano de la identidad, esta belleza se encuentra muchas veces tapada por capas de fealdad.

- No existen las formas y, sin embargo, se tiene acceso a la capacidad de crear y manifestar todo tipo de formas en ese plano de la realidad en el que se mueve nuestra identidad.

- Hay un nivel extraordinario de inteligencia y de sabiduría y, por eso, existe un nivel de claridad incomprensible e inaccesible desde el plano de la identidad.

Cuando una persona deja de identificarse plenamente con su mente, con sus pensamientos, juicios, valoraciones y emociones, comprende que es algo más, mucho más que sus ideas y sus opiniones. Entonces empieza a comprender qué es lo que hay detrás de la expresión «yo soy».



sábado, 7 de febrero de 2026

Sobre la meditación



Fui por todas partes buscando lugares para meditar. No me di cuenta de que el lugar ya estaba allí, en mi corazón. Toda la meditación está allí, dentro de usted. 
Nacimiento, vejez, enfermedad y muerte, están justo allí, dentro de usted. 

Viajé por todas partes hasta que estuve a punto de caer muerto de cansancio. Sólo entonces, cuando me detuve, encontré lo que estaba buscando, dentro de mí.

Nosotros no meditamos para ver el cielo, sino para terminar con el sufrimiento. 
No se apegue a visiones ni a luces durante la meditación, no vaya detrás de ellas para nada. ¿Qué es lo que hay de extraordinario en la luminosidad? Mi linterna la tiene. No puede ser de ayuda para liberarnos de nuestro sufrimiento.

Cuando se encuentre sentado en meditación, diga, frente a cada pensamiento que pasa por ahí:

 "Ese no es asunto mío."

En cualquier cosa que hagamos, debemos observarnos a nosotros mismos. 
La lectura de libros nunca origina nada.
Los días pasan pero no nos observamos.
Saber sobre la práctica es practicar para saber.

Por supuesto que hay docenas de técnicas de meditación, pero todas ellas se resumen únicamente en esto: 
dejar que todo sea.

 Colóquese aquí a un lado, donde hay calma, fuera de la batalla. 

¿Por qué no prueba?

Quedarse sólo pensando en la práctica, es como tratar de hacer un agujero en la sombra y no darse cuenta de lo esencial.
Cuando usted posee esta profunda comprensión, cualquier cosa que pase, usted puede dejarla pasar, y todo sólo brotará y morirá. 
Usted llegará a un punto en el que el corazón en sí dice qué hay que hacer.

En la práctica de la meditación, es peor, en verdad, estar atrapado en la serenidad que atascado en la inquietud, debido a que al menos usted querrá escapar de la inquietud, en tanto que se halla satisfecho con permanecer en la calma sin ir más allá.
Cuando los estados de claridad gozosa se manifiesten durante la práctica de la meditación no se apegue a ellos.

En la meditación se trata únicamente de la mente y las sensaciones. No es algo que usted tenga que perseguir o algo con lo que tenga que luchar.
La respiración continúa mientras trabaja.

La naturaleza cuida de los procesos naturales. Todo lo que tenemos que hacer es estar atentos, volviéndonos hacia nuestro interior para observar claramente.
Así es la meditación.

Recuerde que usted no medita para "obtener" nada, sino para "quitarse" cosas de encima. 
Lo hacemos, no con deseo, sino con desprendimiento. 
Si "quiere" alguna cosa, no la encontrará.
Meditamos para aprender cómo dejar ir, no para incrementar nuestro apego a las cosas.
La iluminación se manifiesta cuando usted deja de querer absolutamente todo.

Ajan Chah


domingo, 1 de febrero de 2026

Ausencia de objetivo


Contemplar la ausencia de objetivo nos ayuda a dejar de sentirnos obligados a perseguir una u otra cosa agotándonos mental y físicamente. 
La ausencia de objetivo significa no intentar alcanzar nada, no colocar más objetos frente a nosotros para correr en pos de ellos. 
La felicidad está disponible en el instante presente. Ya somos lo que queremos llegar a ser.

Es como una ola que pretende entrar en contacto con la vastedad del agua: cuando se da cuenta de que el agua ya es su verdadera naturaleza, su propia sustancia, ya no necesita ir a buscarla a otro lugar. Dondequiera que vayas, la vida está llena de maravillas.

El reino de Dios, la Tierra Pura de Buda, ya están aquí, dentro de cada uno de nosotros y a nuestro alrededor; y lo mismo puede decirse de la felicidad.
Contemplar la ausencia de objetivo nos ayuda a ser capaces de detener nuestro apresuramiento y experimentar una sensación de plenitud y gozo.

Thich Nhat Hanh