Realidad Esencial




REALIDAD ESENCIAL




Bienvenidos al blog donde investigaremos sobre la Realidad, sobre lo que realmente somos más allá de las apariencias e ilusiones, sobre la no-dualidad.

Lee las entradas con una mente abierta dejando que los contenidos te "resuenen", lo que no puedas aceptar, déjalo para más adelante. No se trata de creer nada, más bien, se trata de investigar por si mismo lo que nos apuntan los grandes maestros. La experiencia nos confirma que somos un potencial inmenso, infinito de amor, inteligencia y energía (en palabras del maestro Antonio Blay) a actualizar, a llevar a la acción…



Espero te sientas a gusto en este espacio creado con amor.

Juani


martes, 22 de diciembre de 2015

Estoy Aqui


Estoy aquí

¿Me necesitas? Estoy aquí.
No puedes verme, y sin embargo
soy la luz por la cual ves.

No puedes sentirme, y sin embargo
soy el poder que trabaja en tus manos.

Estoy trabajando, aunque tu no
reconozcas mis obras.

No soy extrañas visiones.
No soy misterios.
Sólo en la quietud absoluta
mas allá del ser puedes conocerme como soy.

Y sin embargo, estoy aquí
y sin embargo escucho
y sin embargo respondo.

Cuando me necesitas estoy aquí.
Aun si me niegas, estoy aquí.
Aun cuanto te sientas completamente solo, estoy aquí.
Aun en tus miedos y en tu dolor, estoy aquí.

Estoy aquí cuando rezas y cuando no rezas.
Estoy en ti y tu estás en mí.

Solo en tu mente puedes sentirte separado de mí.
Porque solo en tu mente están las tinieblas de lo tuyo y lo mío.
Y aun así, solo con tu mente puedes conocerme y experimentarme.

Vacía tu corazón de temores vacíos.

Sólo en Mí el mundo tiene sentido.
Sólo en Mí, el mundo toma su forma.

Soy la ley sobre la cual el movimiento de las estrellas
y el crecimiento de las células están fundados.

Soy el amor por el cual la ley se cumple.
Soy la seguridad.
Soy la paz.
Soy la Unidad.
Soy el amor al cual te puedes aferrar.
YO SOY

Aunque tu falles al encontrarme
Yo a ti no te fallaré.

Aunque tu fé en mi sea inestable
La mía en ti es inconmovible.

Porque te conozco.
Porque te amo.
Amado mío, estoy aquí.

Dillet Freeman.

sábado, 17 de octubre de 2015

Mi verdadera Identidad


Toda nuestra vida, toda, es constantemente un proceso de actualización de un potencial. Toda nuestra vida, sea desde el punto de vista físico, afectivo, mental, desde el punto de vista que sea, es una constante respuesta a estímulos internos o externos; y es mediante estas respuestas -sean de tipo energético, de tipo mental o de tipo afectivo-, que se va estructurando nuestra personalidad.

No hay nada absolutamente que nosotros podamos vivir, que no sea una actualización de un potencial interior. Yo no adquiero nada en sí del exterior sino que respondo al exterior y esta capacidad de respuesta es exactamente lo que constituye mi desarrollo.

Por lo tanto, si esto ocurre así en todos los aspectos de mi existencia, si toda mi vida es un constante proceso de actualización, eso quiere decir que yo ahora, de algún modo, ya soy todo lo que puedo llegar a actualizar. O sea, que si yo me imagino todo lo que yo podría llegar a actualizar, suponiendo unas condiciones determinadas, ideales, óptimas, favorables -lo que yo podría llegar a desarrollar como inteligencia, como felicidad, como conciencia de realidad, de plenitud-, todo esto me está dando indicios de eso que soy en ese centro de mi propia potencialidad.

Esa potencialidad, de donde surgen todas mis respuestas, no es algo alejado de la realidad.

A esa potencialidad, la llamo precisamente potencialidad sólo porque lo miro desde mi percepción física, o mi experiencia sensorial, ya que esta potencialidad, en su propio nivel, es mi realidad; y es en este plano de la experiencia concreta que se va manifestando como mi realidad personal en el tiempo y en el espacio. Pero todo lo que yo voy siendo y lo que pueda llegar a ser en este proceso de devenir, todo eso es la actualización en el tiempo, en lo fenoménico, de algo que yo ya soy en un nivel o en un punto más central. Y ese nivel o punto central es lo que realmente soy. Y además, lo soy constantemente, es mi identidad, es lo que soy en mí mismo; y lo que yo voy actualizando son modos de ser de ese Ser total.

El hecho es que, lo mismo si lo miramos desde el punto de vista de una realidad suprema -que podemos llamar Dios o el nombre que queramos-, como del punto de vista de una simple experiencia de nuestra propia vida concreta, vamos a parar a lo mismo: yo, mi verdadera identidad no es eso que aparece en mi conciencia actual, sino que mi verdadera identidad es lo que hace que yo sea yo. Es esa continuidad de identidad que yo tengo, es ahí donde soy toda mi capacidad de ser. Ese nivel central es mi verdadera identidad, de él surge mi noción de yo.

Como yo hasta ahora sólo he desarrollado una conciencia muy periférica, muy externa, y como además, toda la educación y la sociedad me están obligando a vivir en este nivel externo, yo he aprendido a aceptar que yo sólo soy ese modo de ser. Lo que yo soy en esa realidad central, es algo que lo soy ahora, es algo que lo soy en todo momento y que lo soy del todo.

Mi único problema es que yo vivo creyendo que soy otra cosa, porque durante toda mi vida he sido educado, mentalizado, he recibido una suma de sugestiones, constantemente, para que yo acepte mi realidad sólo como un modo particular de ser; porque los demás viven así, porque me enseñan a vivir así y porque se molestan conmigo y me rechazan si yo no vivo con esta misma escala de valores.

Todo lo que yo puedo llegar a vivir en el tiempo a través de un desarrollo, es lo que ya soy en un centro. El tiempo no añade nada a lo que soy. El tiempo es sólo un despliegue progresivo de esta identidad que soy. Por lo tanto, todo lo que yo pueda llegar a vivir con el tiempo, a través del tiempo, lo puedo vivir ahora en la medida en que yo me sitúe en este mismo nivel de profundidad donde está. O sea que el desarrollo en el tiempo es equivalente a mi profundidad actual ya que yo soy en todo momento esta realidad donde existe toda la plenitud.

Si yo ya soy eso ¿por qué no lo vivo? Porque estoy sugestionado para vivir creyendo ser otra cosa. Pero es que además hay otro hecho muy curioso: y es que esa realidad central que soy, lo que es mi verdadera realidad es, además, plenamente consciente, ya que esa realidad es básicamente conciencia, lucidez. Es inconcebible una realidad de la inteligencia que sea inconsciente. Si eso es algo, es pura conciencia, es lucidez. Eso es lo que somos: plenitud, conciencia y pura lucidez. Y ahí está la maravilla, que nosotros estamos viviendo como si esto no existiera. Podríamos decir que nosotros somos esa plenitud consciente, de la cual somos inconscientes.

Esta plenitud y esta conciencia ya están dentro; ya la soy, no es que sea algo distinto a mí; es lo que siempre he sido.

El problema es: ¿en qué medida yo soy capaz de reconocer-me? ¿En qué medida vivo instalado en mi centro de ideas, de esquemas mentales, con sus separaciones, con sus dualidades, con sus contradicciones y sus tensiones? ¿En qué medida yo soy capaz de poder situarme en ese centro donde yo ya soy esa totalidad?
                                                                                                  Antonio Blay





martes, 11 de agosto de 2015

El Centramiento


Podemos estar en la vida con una actitud muy exteriorizada, periférica, o, una centrada, profunda.
A nivel físico, cuando voy por un lugar peligroso, pongo la atención en mis movimientos, el máximo control de mi actividad física, estoy buscando el centro. En determinadas situaciones afectivas, trato de estar todo yo presente, no permito que salga algo inapropiado, sino que intento estar en el centro de lo que siento profundamente. Cuando se trata de hablar, o tomar una decisión muy importante, ocurre lo mismo, me sitúo en una zona central, donde pueda decir lo que me parece más adecuado.

Esta actitud de vivir desde ese punto donde yo soy más yo mismo y que me hace manejar mejor las cosas, las reservamos para momentos muy importantes o de urgencia.

Toda la vida está fluyendo desde ese centro, desde ese eje central (centro mental, centro afectivo y centro de energía) de donde surge toda capacidad de comprensión, de sentimiento y de acción; todo lo demás es manifestación periférica de ese centro.
Desde el centro, la identidad, se funciona con soltura, se actúa con rapidez y eficacia, y no hay identificación; hay plena disponibilidad de ver, sentir y actuar.

Todo trabajo  interior, cualquiera sea el enfoque, es para alcanzar ese fondo; algunos buscan el fondo energético (físico, mental), como las artes marciales; otros, como la meditación religiosa, tratan de llegar a vivir el fondo del sentir y amar desde ahí; en meditaciones de tipo  metafísico es llegar al fondo de la mente y desde allí conectar otros niveles de consciencia.

 Es aconsejable para un equilibrio personal,  trabajar los tres niveles, de lo contrario, el nivel que esté menos desarrollado, nos traerá dificultades.

Centrarse, es aprender a vivirse como sujeto que ve, que siente, que conoce, que actúa; es tratar de estar más allí donde uno es uno mismo.
Es una luz central que ilumina todo lo que  se mueve alrededor, entonces se puede ser consciente de una cosa o de otra, sin perder la consciencia del que ve, sin pensar
En el pensar, la mente hace un gesto automático y se cierra sobre algo en particular, excluyendo el resto.

La atención central, es una atención como sujeto, no hacia el objeto y está implicada en el centramiento en su fase mental.   Estar centrado es una actitud interior profunda, significa vivir cada momento con toda mi lucidez, con toda mi capacidad de sentir, con toda la capacidad de movilizar la energía que pueda.

CUANDO VIVAS CENTRADO, EL EXTERIOR NO TE PODRÁ AÑADIR NI QUITAR NADA DE LO QUE ERES."    
                                                                                              A. BLAY

domingo, 21 de junio de 2015

Claridad



Si te está costando trabajo elegir, si sientes que decidir se ha convertido en toda una faena, entonces no estás viendo con claridad. Estás en guerra con el momento.
Cuando tienes claridad, cuando el 'no saber' es tu fiel aliado, cuando el misterio es un gran amigo y cuando eres consciente de que la inteligencia de la vida está realizando su magia sagrada en este espacio creativo sin respuestas, la confusión se desvanece, las elecciones simplemente surgen y la inteligencia opera con absoluta naturalidad, sin que 'tú' necesites involucrarte.
Simplemente deja de pretender que eres quien 'elige'...
- Jeff Foster

viernes, 6 de febrero de 2015

La mejor solución



A veces, la mejor solución
es aceptar
que no tienes ninguna solución
en este momento.

A veces, el camino
es no conocer el camino.

Mantenerte parado donde estás,
sentir lo que estás sintiendo,
sin anhelar estar en otro lado
(y si es el caso, también permitir el anhelo).

Honrar las preguntas;
están vivas y son sagradas.

Arrodillarte ante el altar
del No Saber.

Existir en completo asombro,
hoy.

Y dejar que las soluciones emerjan,
en su propio tiempo,
a su propio ritmo,
cultivadas con el fertilizante
de tu amorosa presencia.
A veces, la mejor solución
no resuelve nada,
pero te libera.

Sé la solución.


                                                                           Jeff Foster 

sábado, 3 de enero de 2015

¿Con qué me identifico?




   Toda idea a la que me aferro es un deseo que quiere realizarse. Una parte grande o pequeña de mi identidad ha quedado retenida allí. En toda identificación o apego, voy perdiendo algo de mí mismo.

  La realidad está en mi identidad, sin darme cuenta me esclavizo poniéndola en ideas en situaciones, en personas. Al hacer silencio deshago por comprensión esas identificaciones, suelto lo que había retenido y al soltar me libero a mí mismo, vivo mi verdadero ser sin límites.

  Lo que allí puse de mi propia identidad real, ese apego, ha dado un aparente valor a todo aquello. Pero cuando recupero mi identidad mediante un acto de "recogimiento interior", como se ha llamado en nuestra tradición, compruebo que era un valor reflejado.

  El acallar los ruidos del pensamiento, el vaciarme de ideas limitativas, es simultáneo con la plenitud del ser que va dando sentido a todo lo que hago.

  Quién no ha conectado en su interior con esa plenitud, la busca todo el tiempo donde no está . No puede dejar de buscarla. Un ser humano, podríamos decir que es eso: un buscador de plenitud. La experiencia del que busca la felicidad por un camino equivocado es una experiencia frustrante. Al buscar amor se produce desamor, al buscar paz se produce conflicto, al buscar alegría, tristeza y depresión. Si hemos comprendido cómo es el proceso de la búsqueda, o del deseo; renunciaremos, sin esfuerzo de voluntad, a una experiencia limitada a cambio de la plenitud. Renunciaremos a una parte por el todo.
  La observación paciente y continua va poniendo de manifiesto lo que verdaderamente sucede en la ambición, la búsqueda y el deseo. Cuando aparece un deseo, tengo que observar qué lo impulsa, qué le da fuerza. Puede ser que sienta que me falta amor, paz, energía, etc... y creo obtenerlo al conseguir algo determinado.

  Lo que importa es qué es lo que impulsa mi deseo, porque si lo descubro podré seguir una investigación que me sacará de lo ilusorio del vivir condicionado y me conducir a lo real.

  Muchas veces estamos divididos: deseo por un lado ir a divertirme y por otro, quiero ponerme a meditar. Si observo cuidadosamente lo que sucede, si empiezo a investigar en mí mismo, puedo hacer una unidad de esa dualidad. Ya que la conciencia es una, debo poder unificar las dos opciones contrarias en un sólo acto.

  Mirando sin división mis deseos veo que lo que me empuja a irme a divertir, o a cualquier otra cosa y lo que me empuja a meditar o practicar alguna técnica para realizarme es lo mismo: mi anhelo de plenitud. Cuando descubra que en el silencio de mi conciencia profunda está siempre esa plenitud que anhelo, cambiaré el rumbo de mis pasos y los deseos perderán interés para mí.

  Voy comprendiendo a partir de aquí que no tengo que renunciar a ningún deseo para quedarme en silencio, en el silencio de la meditación. Si dejo de satisfacer un deseo para meditar, no he comprendido nada. Y estará creando un conflicto en mi interior que impedirá la aparición del silencio. Un conflicto produce perdida de energía. Y al no tener energía no puedo abrirme a la energía profunda que soy.

  Todo lo que deseo, lo deseo porque anhelo la paz o la belleza, la alegría o el amor, que son la expresión natural del ser, que son mi única naturaleza.


¿Porqué no ir directamente hacia esa plenitud del amor o la belleza, o la fuerza o la alegría que intuyo o que ya estoy descubriendo en el silencio interior?    
                                                   Consuelo Martín

domingo, 26 de octubre de 2014

Desapegandose


  Todo dolor se produce por la rotura de alguna de las cadenas que esclavizan la conciencia en su identificación con lo que no eres tú en esencia, y conforme vamos soltando apegos, experimentamos dolor. 
  Tu en realidad, eres mucho mas que lo que momentáneamente sientes que has perdido.
  Durante gran parte de la vida, hacemos el camino de ida, que consiste en llenar, agarrar, identificar, y de pronto, comenzamos el camino de vuelta, y comenzamos a sentir que crecer equivale a vaciar, a desprenderse, a soltar. Un regreso a casa que, en última instancia, libera, a veces con dolor, al yo profundo de la hipnosis que reduce nuestra conciencia, siempre omnipresente y luminosa.
                                                                                                       J.M.Doria


miércoles, 26 de marzo de 2014

Volver a la Vida


Se trata de volver a la vida. Se trata de despertar a la gracia. Se trata de una amistad incondicional e infinita bondad hacia ti mismo. Se trata de poner a salvo, finalmente a salvo a todas esas olas tan poco amadas, no tomadas en cuenta del océano de ti mismo para que puedan finalmente arrastrarse fuera de las profundidades, de la oscuridad, fuera de todos los agujeros y grietas de la experiencia y salir a la luz, destellando y llenas de asombro. 

Se trata de darte a luz a ti mismo, para que todos los pensamientos sean finalmente admitidos, todas las sensaciones, todos los sentimientos, todos los sonidos, todas las olas a las que habías etiquetado como 'oscuras', o 'malas', o 'negativas', o 'peligrosas', o 'pecaminosas' - al miedo, a la ira, al aburrimiento, a la duda, a la confusión, a la frustración, a la impotencia - para que lleguen a descansar, a respirar, a ser ellas mismas en el espacio que eres. No se trata de entidades separadas o enemigos, son tus más íntimas apariencias, y por eso mismo no pueden lastimarte, incluso si te lastiman, y eso es lo que en ocasiones olvidamos cuando tenemos prisa de 'arreglarnos' o por lo menos 'normalizarnos' a nosotros mismos. 

Sí, todos estas arremolinadas y pulsantes energías de eso que llamamos 'vida' son bienvenidas en el espacio que eres, la inmensa Sala de Estar en la que toda la creación canta y baila y pinta la siempre cambiante imagen de este extraordinario momento... 

 Jeff Foster

lunes, 10 de marzo de 2014

Ser



“Cuando descanso en el testigo puro y simple, dejo de estar a merced de las experiencias gozosas o aterradoras, todas las experiencias discurren por mi rostro original como lo hacen las nubes por el cielo trasparente del otoño, y en mí hay cabida para todo.
Cuando descanso en el testigo simple, claro y omnipresente, estoy reposando en lo no nacido, en el Espíritu intrínseco, en la Vacuidad primordial, en la libertad infinita... Las cosas que pueden ser vistas son placenteras o dolorosas, afortunadas o tristes, gozosas o terribles, sanas o enfermas, pero el vidente de todas esas cosas no es afortunado ni triste, gozoso ni temible, sano ni enfermo, sino sencillamente Libre. Como testigo puro y simple yo estoy libre de todos los objetos, libre de todos los sujetos, completamente libre del tiempo y del espacio, del nacimiento y de la muerte y de todas las cosas que se hallan entre el nacimiento y la muerte. Yo soy, sencillamente, libre.

   Descansando en la conciencia simple, clara y omnipresente, es como descubro que no existe ningún interior y ningún exterior, ningún sujeto y ningún objeto. Las cosas y sucesos siguen emergiendo con claridad –las nubes se desplazan, los pájaros cantan y la brisa fresca sigue soplando- pero no hay ningún yo separado detrás de todo ello. Los hechos simplemente emergen tal como son, sin la menor referencia constante al yo o al sujeto contraído...
Pero cuando descanso en la conciencia simple, clara y omnipresente dejo de protegerme, el dentro y el fuera desaparecen por completo y lo único que existe es lo siguiente... Yo ya no estoy aquí a este lado de mi rostro, contemplando un mundo que se halle ahí fuera, sino que simplemente soy el mundo. Yo ya no estoy aquí, he perdido mi identidad y he descubierto mi rostro original, el Kosmos mismo. En la pura conciencia omnipresente, los pájaros cantan y yo soy eso, el sol resplandece y yo soy eso, la luna riela y yo soy eso.... Cuando dejo de protegerme y desaparezco termino descubriendo a Dios en la conciencia simple omnipresente.

   Cuando usted es el testigo de todos los objetos y todos los objetos emanan de usted, usted permanece en la libertad última, en la vasta amplitud de la inmensidad del espacio. En ese único gusto, el viento ya no sopla sobre usted, sino que lo hace desde su interior, el Sol ya no brilla sobre usted sino que irradia desde el centro mismo de sus ser, y cuando llueve es usted mismo quien está derramándose. Entonces podrá beber el Océano Pacífico en un solo trago y tragarse el universo entero, las supernovas nacerán y morirán dentro de su corazón y las galaxias girarán incesantemente en el centro de su corazón y todo resultará tan sencillo como el canto del petirrojo en un amanecer transparente como el cristal...

   Cuando descanso en el simple testigo omnipresente estoy enfrente mismo del Espíritu. Eckart dijo que “Dios se halla más cerca de mí que yo”. No podemos alejarnos de él, porque siempre somos él. Éste es también el motivo por el cual los budas nunca han entrado en ese estado y los seres sensibles jamás lo han abandonado.
Cuando descanso en el testigo puro y simple advierto que esta conciencia no es experiencia. Es consciente de las experiencias pero no es, en si misma, una experiencia. Las experiencias van y vienen, aparecen y desaparecen, tienen un comienzo en el tiempo, perduran durante un tiempo y terminan desvaneciéndose...

   Cuando descanso en el testigo puro y simple, comienzo incluso a advertir que el testigo no es una entidad o una cosa separada de lo que atestigua. Todas las cosas emanan del testigo y el testigo mismo se derrama en todas las cosas.
   Creemos que perder nuestro prestigio es como morir, lo que es profundamente cierto: ¡no queremos perder nuestro prestigio porque no queremos morir! ¡no queremos perder la sensación de identidad separada! Pero ese miedo primordial a perder prestigio es en realidad la raíz de nuestra agonía mas profunda, porque el intento de protegernos –de salvar nuestra identidad cuerpo mente- es el propio mecanismo del sufrimiento, el propio mecanismo que termina escindiendo el Kosmos en un interior versus exterior, fractura brutal que experimentamos como sufrimiento.

   Buscar al testigo es equivocarse por completo, porque el mismo hecho de buscar constituye el principal de los errores ¿Cómo sería posible buscar lo que ahora mismo es consciente de esta página? ¡Tú eres eso! Es imposible buscar al buscador.... Antes de que Abraham fuera, yo ya era. Antes del Big-Bang, yo ya era. Y después de que el Universo se disuelva, yo seguiré siendo. En todas las cosas grandes o pequeñas, yo soy. Y jamás podré ser visto, oído, sentido ni conocido. Yo soy es el testigo omnipresente.
   Poco importa pues lo que vea en un determinado momento, ya que la realidad esencial no es nada que pueda verse, sino el vidente mismo. Poco importa pues, que experimentemos paz o inquietud, felicidad o tristeza, porque todos estos son objetos de nuestra conciencia y el testigo que los experimenta es ya libre.

   No es que tenga que traer esa conciencia simple a la existencia, ni tampoco que deba de tratar de entrar en ese estado. No tengo que hacer el menor esfuerzo, solo darme cuenta de que ya soy consciente de los cielos, percatarme de que ya soy consciente de las nubes, advertir que el testigo omnipresente se halla ya completamente operativo y que no es algo difícil de alcanzar, sino por el contrario imposible de evitar. Nunca he dejado de estar inmerso en esa conciencia omnipresente, la vacuidad esencial de la que emana toda manifestación.

   Es Espíritu es lo único que no ha estado ausente, lo único que ha permanecido inmutable en medio del flujo incesante de la experiencia. Y esto es algo que usted sabe desde hace literalmente millones de años y no hay, en consecuencia, nada que le impida reconocerlo. Si usted comprende esto, descansa en lo que comprende, y eso precisamente es el Espíritu. Si usted no lo comprende descansa en lo que no comprende y eso, precisamente es el Espíritu. Por toda la Eternidad solo hay Espíritu, el testigo de este, y de este, y también de este instante... hasta el mismísimo fin del mundo.


 Ken Wilber -El ojo de la contemplación-