Realidad Esencial




REALIDAD ESENCIAL




Bienvenidos al blog donde investigaremos sobre la Realidad, sobre lo que realmente somos más allá de las apariencias e ilusiones, sobre la no-dualidad.

Lee las entradas con una mente abierta dejando que los contenidos te "resuenen", lo que no puedas aceptar, déjalo para más adelante. No se trata de creer nada, más bien, se trata de investigar por si mismo lo que nos apuntan los grandes maestros. La experiencia nos confirma que somos un potencial inmenso, infinito de amor, inteligencia y energía (en palabras del maestro Antonio Blay) a actualizar, a llevar a la acción…



Espero te sientas a gusto en este espacio creado con amor.

Juani


domingo, 5 de agosto de 2012

Conciencia



El universo entero, explica Maharaj, existe sólo en la conciencia.
 La conceptualización de este proceso sería como sigue:
 la conciencia se origina en el Ser puro, por ninguna causa o razón particular que no sea el hecho de que es su naturaleza hacerlo así, al igual que las olas en la superficie del mar. 
  El mundo aparece y desaparece en la conciencia; y cada uno de nosotros tiene derecho a decir: todo lo que existe forma parte de mí, todo lo que existe es mío, antes de todo principio, después de todo fin, estoy ahí para atestiguar todo lo que sucede. "Yo", "tú "y "él" son sólo apariencias en la conciencia; todo es básicamente Yo.
  No es que el mundo no exista. En tanto apariencia en la conciencia, el mundo es la totalidad dé lo conocido en el potencial de lo desconocido. Puede decirse que el mundo aparece, pero no es.
   La duración de la apariencia, por supuesto, diferirá de acuerdo con las diferentes escalas de tiempo.
  Aparte del hecho de que el mundo desaparece en el sueño profundo y reaparece en el estado de vigilia, la duración de su aparición suele variar con el periodo del tiempo que dura nuestra vida; unas cuantas horas en el caso de un insecto y eones en el de la trinidad de Brahma, Vishnú y Maheshwara. Finalmente, sin embargo, todo lo que es apariencia en la conciencia debe tener un fin y no puede tener realidad alguna.
                                                                                                      Nisargadatta


jueves, 2 de agosto de 2012

Saludo al Buda que hay en ti



  Saludo al Buda que hay en ti. Puede que no seas consciente de ello, puede que ni siquiera lo hayas soñado —que eres perfecto—, que nadie puede ser otra cosa, que el estado de Buda es el centro exacto de tu ser, que no es algo que tiene que suceder en el futuro, que ya ha sucedido. Es la fuente de la que tú procedes; es la fuente y también la meta. Procedemos de la luz y vamos hacia ella. 

  Pero estás profundamente dormido, no sabes quién eres. 
No es que tengas que convertirte en alguien, únicamente tienes que reconocerlo, tienes que volver a tu propia fuente, tienes que mirar dentro de ti mismo. 
Una confrontación contigo mismo te revelará tu estado de Buda. 
El día que uno llega a verse a sí mismo, toda la existencia se ilumina. 

  Permite que tu corazón sepa que eres perfecto. 

  Ya sé que puede parecer presuntuoso, puede parecer muy hipotético, no puedes confiar en ello totalmente. Es natural. Lo comprendo. Pero permite que se deposite en ti como una semilla. En torno a ese hecho comenzarán a suceder muchas cosas, y sólo en torno a este hecho podrás comprender estas ideas. Son ideas inmensamente poderosas, muy pequeñas, muy condensadas, como semillas. Pero en este terreno, con esta visión en la mente: que eres perfecto, que eres un Buda floreciendo, que eres potencialmente capaz de convertirte en uno, que nada falta, que todo está listo, que sólo hay que poner las cosas en el orden correcto; que es necesario ser un poco más consciente, que lo único que se necesita es un poco más de conciencia... 

  El tesoro está ahí, tienes que traer una pequeña lámpara contigo. 
Una vez que la oscuridad desaparezca, dejarás de ser un mendigo, serás un Buda. 
Serás un soberano, un emperador. 
Todo este reino es para ti y lo es por pedirlo, sólo tienes que reclamarlo. 
Pero no puedes reclamarlo si crees que eres un mendigo. 

  No puedes reclamarlo, no puedes ni siquiera soñar con reclamarlo, si crees que eres un mendigo. 
Esa idea de que eres un mendigo, de que eres ignorante, de que eres un pecador, ha sido predicada desde tantos púlpitos a través de los tiempos, que se ha convertido en una profunda hipnosis en ti. 

  Esta hipnosis debe ser desbaratada. 
Para romperla, comienzo con este saludo: 

              Saludo al Buda que hay en ti, 
                                                                         OSHO

lunes, 9 de julio de 2012

La Conciencia revela la Realidad



Se dice de Chuang Tzu que:
  Una mañana comenzó a llorar. Sus discípulos se reunieron y le preguntaron: «Maestro, ¿qué haces? ¿Qué te ha pasado?». Chuang Tzu dijo: «Tengo un problema. Esta noche he soñado que me convertía en una mariposa».
  Los discípulos dijeron: «¿Pero que hay de malo en ello para que llores y te pongas tan triste? ¡Todo el mundo sueña muchas cosas! No hay nada de malo en que en un sueño te conviertas en una mariposa».
  Chuang Tzu dijo: «Ese no es el problema. El problema es que ahora estoy preocupado porque me ha surgido una duda y no sé como llegar a una conclusión. Por la noche Chuang Tzu soñó que se había convertido en una mariposa. Y ahora me ha surgido la duda: puede que la mariposa esté soñando que se ha convertido en Chuang Tzu».

  ¿Y quién va a decidirlo? Y ¿cómo? Si un Chuang Tzu puede convertirse en una mariposa en su sueño, entonces ¿por qué no puede estar sucediendo lo contrario: que una mariposa posada sobre una flor pueda estar soñando que se ha convertido en un buda?
  Puede que todo sea un sueño, no hay forma de refutarlo. Coloquialmente, como mucho, podemos decir que son apariencias. Pero en el fondo no hay forma de saberlo.
  Hay sólo una realidad de la cual puedes estar absolutamente seguro, y esta es la realidad interior. Puedes ir hacia tu interior. Sólo puedes estar seguro de ti mismo, de nada más. Pero una vez que penetras en la certeza de que tú eres...
Recuerda, hasta en sueños tú eres. Puede que te hayas convertido en una mariposa, pero tú eres. Hasta para que pueda existir un sueño por lo menos tú eres necesario. Todo lo demás puede ser un sueño pero tú no, porque sin ti ni siquiera el sueño puede existir. Hasta para soñar se necesita la consciencia.
  Puedes demostrar que todo es un sueño, pero no puedes demostrar que el que sueña es un sueño, porque el que sueña tiene que ser real, de otra forma los sueños no pueden existir.
  Sólo una cosa es absolutamente cierta y esa es tu realidad interior. Conversión quiere decir ir de un mundo incierto, el mundo de las apariencias, al mundo de la realidad.
  Y una vez que tienes esta certeza interior y se solidifica, una vez que sabes que eres, entonces desde esta certeza la visión cambia, y la cualidad cambia. Entonces miras el mundo exterior y se abre ante ti un mundo diferente; este mundo es Dios.
  Cuando estás enraizado en una realidad auténtica, absolutamente cierta, entonces tu mirada tiene una cualidad diferente: entonces hay confianza. Ahora puedes mirar..., y el mundo entero cambia. Entonces ya no son apariencias, sino la realidad, lo auténticamente real.
  Y ¿qué es eso auténticamente real? No son las formas externas. Las formas cambian, pero lo que se mueve a través de las formas es inmutable.
  Primero fuiste niño, luego joven, y ahora te has hecho viejo; la forma ha estado cambiando constantemente. Tu cuerpo cambia a cada momento, la forma cambia; pero si te fijas, en tu interior siempre has sido el mismo.
  Al principio eras una pequeña célula, un átomo en el vientre de tu madre, ni siquiera eras visible a simple vista; después fuiste un niño pequeño; luego un joven lleno de sueños y deseos; y después, frustrado y abatido, un fracaso; un viejo. Pero si miras en tu interior, todo ha seguido igual. La consciencia nunca cambia. Si miras adentro te sorprenderás: no puedes sentir qué edad tienes, porque la consciencia no tiene edad. Si cierras los ojos no puedes decir si tienes veinte, cuarenta o sesenta años, porque la edad es algo que pertenece al cuerpo, a la corteza. Tu realidad no tiene edad; nunca ha nacido y nunca morirá.
Una vez que te centras en esta eternidad, inmutable, absolutamente inmóvil, entonces tu cualidad cambia. Entonces puedes ver, entonces te conviertes en un espejo. En ese espejo se refleja la realidad. Pero antes tienes que convertirte en un espejo. De momento estás tan agitado, tan inquieto, que no puedes reflejar nada; sólo distorsionas. La mente distorsiona la realidad, y la consciencia la revela.   Osho

martes, 3 de julio de 2012

Ser


“Mantente fijo en tu ser y actúa de acuerdo con la naturaleza, sin el pensamiento de ser el hacedor”
                                                                            Ramana Maharshi

  Mantenerme en el Ser, es estar Centrada, desde allí todo fluye, no es necesario forzar nada, desaparece la resistencia a lo que es, se es uno con todo lo que acontece, todo es sincrónico, aparecen las coincidencias, como si encajaran las piezas de un puzzle. 
  Sólo se trata de ser uno mismo, de funcionar desde el centro, desde donde surge todo, de llevar a la acción ese potencial que somos, hasta que, uno se da cuenta que no es el “hacedor”, que la idea que uno es el que actúa es una ilusión de la mente, un pensamiento, que todo funciona solo desde otro nivel, que el Ser se expresa a través de las distintas formas en un orden perfecto. Uno se da cuenta que nunca hizo nada. 
                                                                                                            Juani

miércoles, 27 de junio de 2012

Lucidez


  

  La lucidez es uno de los atributos del Ser que somos, somos un Centro de Energía, de Amor/Felicidad y de Lucidez/Inteligencia.

  Cuando estoy centrada, cuando soy yo misma, estoy consciente que las cosas son como son, que no tiene sentido negar, rechazar, resistir la realidad del ahora, que ya soy completa en este momento independientemente de lo que ocurra.

  Las cosas no siempre son como me gustaría en el nivel de la personalidad, el aprender a aceptar “lo que es”, abre la gran puerta a la conciencia. La resistencia, la aversión a lo que está sucediendo es lo que genera el sufrimiento. El dolor forma parte de la dualidad, pero si no lo acepto, si me resisto, genero un sufrimiento añadido y además pierdo gran cantidad de energía que deja de estar disponible para actuar adecuadamente a la situación. Conviene entonces, que por comprensión acepte lo que hay y fluya en las distintas situaciones que se presentan al vivir.

  El aceptar las cosas como son, hace que no tenga la necesidad de que sean diferentes, lo cual no significa que si algo se puede cambiar deba de quedarme con los brazos cruzados, luego de aceptar la realidad del momento, puedo realizar la acción oportuna, en el caso que convenga actuar.

  El mantenerme lúcida, es lo que me da esa serenidad, aceptación de los hechos.

                     “Si tiene remedio ¿porqué te preocupas?,
                   Si no tiene remedio ¿porqué te preocupas…?”

  Además, la no necesidad que las cosas (situaciones, personas...) sean de una determinada manera, surge del no apegarme a las expectativas, a unos resultados que en definitiva nos trasladan a un futuro que es incierto, imaginario, ilusorio.

  Recordar que sólo existe el presente y que cuando acepto el presente, acepto la vida, acepto todo como es, cuando acepto el presente me siento plena y no necesito proyectarme en un futuro, cuando acepto el presente, estoy sanando el pasado, porque todo ocurre en el presente, incluso si sale parte de alguna sombra, al aceptarla y abrazarla e integrarla lo hago en el presente.

  Las cosas son como son, y no es necesario que sean de otra manera, un gran aprendizaje que nos habla de lucidez.
                                                                        Juani


sábado, 23 de junio de 2012

Impermanencia



 Las condiciones existen a partir de los cambios. Usted no puede impedirlo. Sólo piense:
¿podría usted exhalar sin inhalar? ¿Eso haría que se sienta bien? ¿O sólo puede inhalar?
Queremos que las cosas sean permanentes, pero eso no puede ser. Es imposible.

  Si usted se da cuenta de que todas las cosas son impermanentes, todo su pensamiento, gradualmente, se desarrollará y no necesitará pensar demasiado. Dondequiera que surja cualquier cosa, todo lo que necesita decir es: "¡Ah!... ¡de nuevo!" ¡Sólo eso!

  Todas las condiciones siguen su propio curso natural. Ya sea que riamos o lloremos
sobre ellas, sólo siguen su propio curso natural. Y no hay conocimiento científico que pueda evitar este rumbo natural de las cosas. Usted puede ir al dentista con el propósito de hacerse ver las muelas, pero aún cuando él pueda arreglarlas, ellas finalmente seguirán su curso natural. Con el tiempo, aún el dentista tendrá el mismo problema.
Todo al final se desintegra.

  ¿Qué es lo que podemos dar por cierto?
 Nada. No hay nada más que sensaciones. Surge el sufrimiento, se queda, y luego se va. Entonces la felicidad reemplaza al sufrimiento – sólo eso. Fuera de ello no hay nada. Sin embargo, somos personas perdidas corriendo y aferrándonos a las sensaciones continuamente. Las sensaciones no son reales, sólo los cambios.
                                                                                                                      Ajan Chah

viernes, 22 de junio de 2012

Mas allá del placer y del dolor



Mientras vivamos en la mente, buscando el placer y huyendo del dolor, pasamos de una ilusión a otra, nos movemos en el juego de los opuestos con las leyes de causa y efecto, después del placer, vendrá el dolor, con una cuota de sufrimiento. Pero si me detengo a observar todos estos juegos mentales, lograré desapegarme y darme cuenta que existen zonas más profundas, podré soltar el pasado con sus condicionamientos.
  La libertad, lo sagrado, lo espontáneo está más allá de lo relativo, condicionado y causal..

  Suponiendo que el ser humano llegara a conseguir cumplir todos sus deseos, necesidades, expectativas, etc., seguiría sintiendo en su interior una carencia que lo impulsa al anhelo de infinitud.

  El presentimiento, la intuición de que hay algo más allá del placer y del dolor, nos induce a abrir la puerta de lo desconocido. Nos impulsa la necesidad de vivir en libertad, atravesando el miedo inicial que surge durante algún tiempo.

  Ese trascender el dolor y el placer, significa que lo concreto se vive en una proporción justa y saludable, pues no se trata de negar el placer o el dolor, ni sustituirlos, se vivirá lo que sea más adecuado en cada momento, ya sea a nivel psicológico como fisiológico; y se vive una plenitud independientemente de que la situación sea agradable o desagradable.

  Sólo la comprensión del placer/dolor nos conduce a la sabiduría, y al comprender los opuestos, surge la belleza, se vive sereno, sin apegos, más bien en la aceptación por comprensión. Y si es necesario protestar ante una injusticia o promover lo justo dentro de lo relativo, esto no producirá angustias, ni desbordamientos emocionales.
                                                                                                                                       Juani


miércoles, 13 de junio de 2012

Vuelve a las Raíces


  
 La naturaleza de la consciencia consiste en ser solamente un espejo. El espejo no tiene elecciones propias. Refleja lo que aparece delante de él, sea bueno o malo, hermoso o feo; sea lo que sea. El espejo no tiene preferencias, no juzga y no condena. La naturaleza de la consciencia, en su origen, es exactamente igual que un espejo.
  Cuando un niño acaba de nacer refleja lo que aparece ante él. No dice nada, no interpreta. En el momento en que entra la interpretación, el espejo pierde la propiedad de reflejar. Entonces ya no es puro. Entonces está lleno de opiniones, trastornado, dividido, fragmentado. Se ha vuelto esquizofrénico.
  Cuando la consciencia se divide y deja de reflejar, se convierte en la mente. La mente es un espejo roto.
  La mente, en su raíz, es consciencia. Si dejas de discriminar, si dejas de hacer divisiones dualistas (eligiendo esto en oposición a aquello, gustándote esto y disgustándote aquello), si te sales de esas divisiones, la mente se convierte de nuevo en un espejo, en pura consciencia.

  Así que todo el afán de un buscador consiste en cómo abandonar todas las opiniones, las filosofías, las preferencias, los juicios, las elecciones. Y esto no debería convertirse de nuevo en otra elección; ese es el problema.
  Intenta entender el problema básico, de otra forma puedes hacer de esto una elección. «No voy a elegir, a partir de ahora ya no voy a elegir más. Ya no estoy interesado en elegir, a partir de ahora permaneceré en un estado de consciencia sin elección.» Y de nuevo vuelves a estar en la misma situación; has vuelto a elegir. Ahora estás en contra de elegir y a favor de no elegir.
  No lo has comprendido. No se puede estar a favor de no elegir, porque al estar a favor, de nuevo se ha convertido en una elección.

    Entonces ¿qué hacer? Sólo se necesita entender, no hay que hacer nada. Lo más elevado se alcanza a través del entendimiento, no a través del esfuerzo.
  Ningún esfuerzo te conducirá hasta ello, porque el esfuerzo siempre es parte de la mente dualista. Entonces rechazarás el mundo y elegirás a Dios; entonces rechazarás las ataduras y elegirás la libertad; entonces perseguirás el moksha, la liberación suprema. Pero de nuevo habrá entrado la mente, y la mente siempre está entrando.

  No puedes hacer nada; simplemente estar atento a toda la situación. Si estás atento, la mente se evapora en una repentina iluminación. De repente eres uno con esa consciencia que es como un espejo; has descendido a tu base, a tus raíces. Y cuando has descendido profundamente a las raíces, toda la existencia desciende a las raíces.
  La existencia se muestra ante ti de la forma que tú seas. Esta es una de las leyes fundamentales. Todo lo que ves depende de cómo lo veas.
 Si eres una mente, si estás dividido, entonces toda la vida estará dividida. La existencia le hace eco a tu ser. Si tienes una mente dividida, entonces todo el mundo aparecerá dividido, entonces el día estará en contra de la noche. Y no es así, porque el día se convierte en la noche, y la noche en día; ambos forman un círculo completo. No están en contra, son complementarios. El día no puede existir sin la noche, y la noche no puede existir sin el día. Así que no pueden ser opuestos; en el fondo son uno.

  La vida y la muerte aparecen como opuestos porque tú estás dividido. De otra forma la vida se vuelve muerte y la muerte se vuelve vida. El mismo día que naces has empezado a morir. Y en el momento en que mueres aparece una nueva vida. Es un círculo; el círculo chino del yin y el yang, que   incluye todos los opuestos de la existencia: la oscura noche y el luminoso día, la vida y la muerte, el amor y el odio.
  Todos los opuestos están unidos en la existencia. Tú estas dividido en el interior, ellos están divididos en el exterior.

  Cuando vuelves a tu origen y te haces uno, de repente toda la existencia se alinea y se hace una. Cuando eres uno, aparece Brahma, aparece lo supremo, porque al uno sólo se le puede aparecer el uno; al dos el dos, a lo múltiple lo múltiple. Y tú eres muchos, eres una multitud; ni tan siquiera eres dos. Llevas muchos seres en tu interior.

  Gurdjief solía decir que tú eres una casa en la que nadie conoce al dueño. En la casa vive mucha gente, hay muchos invitados; pero como nadie sabe quién es el dueño, todo el mundo piensa que es el dueño. Y quien sea que en cada momento tome el poder hace el papel de dueño.
  Cuando la ira asume el poder, la ira se convierte en el anfitrión. Cuando el amor se vuelve poderoso, el amor es el anfitrión. Cuando los celos toman el poder, los celos se adueñan de la casa. Pero hay una lucha constante, porque hay muchos invitados y todos quieren ser el anfitrión, el dueño de la casa. Y el dueño, o se ha ido de viaje y no ha regresado, o está durmiendo.
  Tu ser está profundamente dormido. De ahí la insistencia de todos los Cristos, los Krishnas y los Budas: «¡Despierta». Jesús usa constantemente la palabra «despierta»: «Despierta, observa, estate atento». Buda repite constantemente: «Hazte más consciente».
 Ambas cosas significan lo mismo: que si te vuelves consciente, el dueño aparece. Y en el momento (y esto es lo bonito) en que el dueño aparece, los invitados desaparecen. En el momento en que llega el amo, los sirvientes se ponen en fila y reconocen su servidumbre. No pretenden ser lo que no son.   Así que la verdadera cuestión no es luchar contra la ira, los celos o el odio.   La verdadera cuestión es traer al dueño, despertarle. Una vez que está consciente, cada cosa se pone en su lugar. Pero esta consciencia sólo es posible si regresas al origen.
  La mente está destinada a permanecer dividida, no puede volverse una; la propia naturaleza de la mente es así. Intenta entender la naturaleza de la mente.
                                                                                                                                       Osho

viernes, 8 de junio de 2012

El gran camino



Cuando no se entiende el significado
profundo de las cosas,
se perturba en vano la paz esencial de la mente.
El Camino es perfecto, como el espacio infinito
donde nada falta y nada sobra.
De hecho, es debido a nuestra elección
de aceptar o rechazar que no vemos
la verdadera naturaleza de las cosas.
No vivas en los enredos de las cosas externas
ni en los sentimientos internos de vacío.
Mantente sereno, sin hacer esfuerzos,
en la unidad de las cosas,
y tales falsos conceptos desaparecerán por sí solos.
Cuando tratas de parar la actividad
para alcanzar la pasividad,
el propio esfuerzo te llena de actividad.
Mientras estés en un extremo o en el otro,
nunca conocerás la Unidad.
Aquellos que no viven en el Camino único
fracasan en ambas: actividad y pasividad,
afirmación y negación.
Osho 

lunes, 28 de mayo de 2012

YO SOY


  Pensamientos, emociones, percepciones sensoriales y experiencias constituyen el contenido de tu vida. «Mi vida» es de lo que derivas tu sentido del yo; «mi vida» son los contenidos, o al menos eso crees.
  Pasas por alto continuamente el hecho más evidente: tu sentido más interno Yo Soy no tiene nada que ver con lo que ocurre en tu vida, nada que ver con los contenidos. Este sentido del Yo Soy es uno con el Ahora. Siempre permanece igual.
  En la infancia y en la vejez, en la salud o en la enfermedad, en el éxito y el fracaso, el Yo Soy —el espacio del Ahora— permanece inmutable al nivel más profundo.
  Habitualmente se confunde con el contenido, y por eso sólo experimentas el Yo Soy o el Ahora levemente, indirectamente, a través de los contenidos de tu vida. 

  En otras palabras: tu sentido de Ser queda oscurecido por las circunstancias, por la corriente de pensamientos y por todas las cosas de este mundo. El Ahora queda oscurecido por el tiempo.
  Y así olvidas que estás enraizado en el Ser, en tu realidad divina, y te pierdes en el mundo. Confusión, ira, depresión, violencia y conflicto afloran cuando los seres humanos olvidan quiénes son.
  Sin embargo, qué fácil es recordar la verdad y volver a casa.

Yo no soy mis pensamientos, emociones, percepciones sensorias y experiencias.
Yo no soy el contenido de mi vida. Yo soy Vida. Yo soy el espacio en el que ocurren todas las cosas. Yo soy conciencia. Yo soy el Ahora. Yo Soy.

No puedes encontrarte a ti mismo en el pasado o en el futuro. El único lugar donde puedes encontrarte es en el Ahora. 

                                                                                           E. Tolle