Contemplar la ausencia de objetivo nos ayuda a dejar de sentirnos obligados a perseguir una u otra cosa agotándonos mental y físicamente.
La ausencia de objetivo significa no intentar alcanzar nada, no colocar más objetos frente a nosotros para correr en pos de ellos.
La felicidad está disponible en el instante presente. Ya somos lo que queremos llegar a ser.
Es como una ola que pretende entrar en contacto con la vastedad del agua: cuando se da cuenta de que el agua ya es su verdadera naturaleza, su propia sustancia, ya no necesita ir a buscarla a otro lugar. Dondequiera que vayas, la vida está llena de maravillas.
El reino de Dios, la Tierra Pura de Buda, ya están aquí, dentro de cada uno de nosotros y a nuestro alrededor; y lo mismo puede decirse de la felicidad.
Contemplar la ausencia de objetivo nos ayuda a ser capaces de detener nuestro apresuramiento y experimentar una sensación de plenitud y gozo.
Thich Nhat Hanh
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